La polémica ya ha llegado hasta este país. Se trata de las fotos de Jill Greenber a 27 niños de entre dos y tres años llorando. Las imágenes, expuestas en la galería Paul Kopeikin de Los Ángeles, están retocadas para dar un aspecto más dibujado. Todo empezó cuando los bloggers de Estados Unidos comezaron a cirticar su trabajo por hacer llorar a los niños, entre los que se encuentra la hija de la propia Greenberg, y la supuesta crueldad que ello implica. El objetivo de la fotógrafa con estas imágenes consistía en "denunciar a integristas, radicales, fanáticos y quebrantadores de los derechos humanos", como enuncia un lector del EPS (semanal que publicó un reportaje sobre la obra y su correspondiente polémica).
El arte de denuncia es siempre un arte que no ha de pasarse desapercibido. ¿Justifica el fin los medios? Os dejo las fotos para que os respondais vosotros mismos.