Historia de unos labios sin carmín
Perpetrando márgenes con las puntas de bolis de colores brillantes. Un mundo de burbujas de purpurina que flota dentro de ti. Una canción ensartada con chinchetas contra un corcho. Unos labios que ruedan sobre pieles de hormigón que poco a poco se van resquebrajando, dando paso al tropel de purpurina de la burbuja desinflada que revienta y que se expande hasta todas las esquinas de la piel del alma muerta.
Unos labios que ruedan hasta un cementerio de epitafios de escayola deshecha por las lluvias y las lágrimas de los que vienen a llorar.
Uos labios que acarician cigarrillos de gominola con más cariño del que nunca nadie ha podido sentir. Que al espirar surgen de entre ellos nubes enteras de pompas deformadas.
Unos labios que se unen, una y otra vez, con otros desconocidos. Y es así mejor, mejor que conocerlo todo. Mejor que saberlo todo.
Unos labios que estallan en palabras de envenenados dardos que hacen estallar corazones de porexpán rojo.
Unos labios que,sin ningún sentimiento aparente, se despiden agrietados.
