- Dime, Sergio, esque antes estaba en Didáctica.
- Oye Sonia, ¿crees que podrías venir?
- ¿A tu casa? ¿Por qué? ¿Qué pasa?
- Creo que el otro día te dejaste algo.
La mente de Sonia recorrió todos los posibles apuntes que podía haberse dejado en casa de Sergio.
- En serio ¿lo qué?
Sergio carraspeó.
- Un tanga.
Ella se rió y se echó para atrás en el banco.
- ¿Un tanga?
Lo dijo tan fuerte que medio campus se giró para mirarla.
- Sí, Sonia, sí; un tanga. ¿Puedes venir? Es que no voy a volver a estar en casa durante el resto del día y...
- Ok, no te preocupes, falta aún media hora para Psicología de la Educación, me paso por ahí, ¿vale?
- Venga. Adiós.
- Ciao.
Sonia colgó.

Cuando Sergio le abrió la puerta todavía estaba en pijama.
- ¿No vas hoy a clase?
- ¿Hoy lunes? No, no hay ganas.
Ella pasó y él se metió en su habitación.
- ¿Os lo pasasteis bien a noche?
- ¿Anoche? Fue un coñazo, salí con los amigos de Dany de Medicina, no veas killa el peñazo que es el alto que tu decías que se parecía a este... ¿cómo era?
- Ashton Kutcher, se parece, y seguramente eres un envidioso.
- Sí claro, lo que tu digas, nena...
Sergio se apoyó en el quicio de la puerta y le lanzó algo.
Sonia tenía entre sus manos un tanga rosa fucsia de encaje transparente con un lacito.
- Eeeeh, Sergio...
- ¿Qué?
- Ésto no es mío.
Sonia apreció cómo Sergio habría la boca para decir algo sin producir ningún sonido,y cómo sus ojos se abrieron tanto que parecía que se le saldrían de las órbitas.
- Pu-pu puedo explicarlo.
Sonia empezó a reirse.
- No hace falta, de verdad, no te molestes.
Sergio corrió hasta ella arrojó el tanga al suelo y le puso las manos en los hombros.
- Mira, Sonia, yo...
- Cállate, pixa, no me interesa tu vida privada
- Pe-pero ¿no estás enfadada?
Sonia negó con la cabeza. Le hacía gracia. Sergio vivía con otros dos tíos y con otra chica y no se le había ocurrido echarles la culpa a alguno de ellos.
- Ante todo quiero que sepas que yo te quiero a ti, ¿vale? Que lo demás no significa nada que yo, yo no sabía que...
- Seeergio. He dicho que no pasa nada, no le des más vueltas, ¿vale? Estamos en el siglo XXI ¿Crees de verdad que me iba a enfadar por esta tontería?
- Yo me hubiese enfadado.
Sonia se liberó de sus manos, se puso de puntillas, besó levemente a Sergio y se encaminó hacia el portón.
- Pues vete acostumbrando -Fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta tras ella.