Deshacer
Lo de la otra noche salió mal. Nada de lo que me propuse fue llevado a cabo. Y me acordaba de aquello mientras bajaba la cremallera de las botas y me quitaba la camiseta; "¿acaso crees que he venido para eso?".
Y él se encogió de hombros, se encogió de hombros y miró al suelo. Y continué escuchando aquel golpe en mi cerebro, aquella historia cuyo libro se cerraba con ese golpe seco, mientras me bajaba la mini y mis manos tras la espalda desabrochaban el sujetador azul.
El golpe siguió repitiéndose cuando, en pijama, me senté a mirar la tele y a arrancarme la pintura de las uñas, aburrida.
Todo cuanto hice; deshecho. Todo menos el pelo, que seguía estando liso.
[...]
La espuma estaba retenida en las copas de cristal, esas que una a una fui arrojando contra la fachada de mi casa. El sonido del vidrio chocando y estallando en mil pedazos debía de ahogar el del golpe; aquel golpe, que lleva meses resonando en mi cerebro. Pero no lo hacía. Así que paré porque aquello era inútil.
[...]
Ya hora ¿qué hago? ¿Vuelvo a proponérmelo todo otra vez para que al final todo se deshaga al ritmo con el que me cambio de ropa? Pues perfecto. Pero yo tengo otra idea, me voy al centro y seguro que se me pasa.
Acerté. Después de saquear un poco Zara y de ver la última de Woody Allen ya estaba mejor. No me importa nada aceptar que mi estado de ánimo varía por cosas tan superficiales para la mayoría de la gente, pero tampoco siempre es así.
No sé que hago aquí ahora, cuando me muero de ganas de bajar a la calle. Ojalá me llamen y me digan que salen. En fin, no sé...

Hippie dijo
La mayoria de veces somos superficiales, pero mientras tengamos bien clara la diferencia entre aquellas cosas que son importantes y las que no...
Me alegro que t hayan gustado, espero verte por allí de vez en cuando.
Un beso
11 Diciembre 2006 | 08:11 PM