La historia que nadie sabe contar termina como todos los finales. En la ciudad oscura de las cosas que no ocurren, nada es real, apagas la tele y todos son espejos. Cariño, deja de ser creyente de esta mentira. El día que te deje será un día de verano, soleado como el que más, y mis gritos agonizantes carbonizarán tus últimos días de Agosto. El lugar en el que creciste será un océano de lágrimas inmerecidas. Pero escucha, esto no se termina aquí, alguien vendrá a recogerte, te estará esperando en la calle. Te llevará hacia delante, hacia delante. Te dirá que no mires tras tu espalda nunca más, que olvides los sueños que están caducados. Y no te enfades, sólo sigue adelante, sigue adelante. Continúa.
Nunca sabrás qué ha sido de mí; así que no pierdas el tiempo intentando explicártelo. No te rompas en más pedazos de los que puedas volver a componer. Sigue adelante, sigue adelante. Créeme y continúa. ¿Debería decirte ésto ahora? Probablemente no, pero soy así de horrible No me perdones nunca; pero continúa.

Carolina cerró el libro y se volvió hacia Ber.
- El lunes es Navidad, ¿no?
Él dejó de pintar sobre su liezo durante un momento y la miró, la miró por encima de la música punk que sonaba en el salón.
- Sí- Le respondió.
Carolina asintió y cerró los ojos para escuchar mejor la canción número cinco del nuevo disco. Pensó en lo que acababa de leer. "La vida está plagada de jodidas coincidencias".